Jueves 21 de Enero de 2021

Hoy es Jueves 21 de Enero de 2021 y son las 04:15 "Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos...." (Efesios 5:16)

  • 22.4º
  • Mayormente despejado

22.4°

Clima en La Cruz, Corrientes

18 de enero de 2017

Bi-centenario de la Destrucción de la Ciudad de La Cruz

El 14 de enero se pone en marcha desde San Borja con 11 canoas, 9 carretas, 5 piezas de artillería y 550 hombres, con la finalidad de atacar a Andrés Artigas, que se encontraba en La Cruz.

 

Favorecido por las derrotas que en otros frentes de batalla –Arapey el 3 de enero de 1817 y en Catalán el 4–, sufrieran las fuerzas del General Artigas en la Banda Oriental, Francisco das Chagas Santos pasará a la ofensiva. Cumplirá órdenes recibidas anteriormente de “atacar en viva forza os povos dos insurgentes, arruinarlos e queimarlos”, así como de proceder al extrañamiento de sus habitantes, privando de esta manera al caudillo oriental de los recursos que la Provincia de Misiones podría facilitar.
El 14 de enero se pone en marcha desde San Borja con 11 canoas, 9 carretas, 5 piezas de artillería y 550 hombres, con la finalidad de atacar a Andrés Artigas, que se encontraba en La Cruz.
El 19 cruzará el Uruguay por el paso de Itaqui. Su vanguardia al mando del teniente Carvalho, detenida por fuego de artillería es obligada a trabarse en combate por el escuadrón al mando del capitán Vicente Tiraparé. La misma sorteará el inconveniente gracias a la oportuna llegada de refuerzos.
Andresito, que en un primer momento trató de contrarrestar la invasión “hechando más partidas”, ante la superioridad de las fuerzas enemigas se retira a Yapeyú y, desde allí, no sólo con su tropa sino también con la población que logra salvar, al Paso del Rosario, en el Miriñay, en los límites con Corrientes. El 20 Chagas ocupa La Cruz sin oposición, enviando a Yapeyú al mayor José María da Gama Lobo, con 330 hombres de caballería, los que encuentran la población desierta y la ocupan el día 21. Partidas enviadas en persecución del jefe guaraní, regresan sin haber alcanzado mayor éxito que el arreo de caballos y la destrucción de chacras en la campiña.

La oportuna retirada de Andresito, perfectamente explicable y comprensible, –ya que no hacía más que obedecer las órdenes recibidas reiteradamente del General Artigas, de no arriesgar nunca una operación si no se estaba seguro del resultado–, no sólo le permitió salvar su tropa, sino también gran parte de la población, aunque no los pueblos.
Verificada su retirada al Miriñay, poco a poco irá reuniendo las diversas partidas y grupos humanos que logran escapar del vandalismo practicado por quien posteriormente será recordado como el “Atila del Uruguay”, no sólo quemando y destruyendo las poblaciones misioneras, sino trasladando al otro lado del río sus bienes y habitantes. No obstante ello, en los primeros días de febrero, el Comandante General de Misiones podrá anunciar tener ya reunidos “más de 1.000 hombres”.
Al mismo tiempo que Chagas iniciaba su invasión al sur misionero, el comandante de San Nicolás Elías Antonio de Oliveira, con 200 milicianos, cruzaba el Uruguay por el Paso de San Isidro el 17 de enero y, luego de derrotar el pequeño destacamento de San Fernando, continuará hasta el pueblo de Concepción, el que es saqueado y reducido a cenizas el día 19.
Destruidos La Cruz y Yapeyú, el jefe portugués remontará el Uruguay, llegando a Santo Tomé el día 31. En esta población abandonada por sus habitantes encontrará únicamente a su viejo corregidor acompañado de cuatro indios. Desde allí se destacará al ayudante Manuel José de Mello para proceder a la destrucción de Santa María, San Javier y Mártires.
El 1º de febrero se reunirá con Chagas la partida del teniente Luis de Carvalho, con 600 animales, entre caballos, mulas y vacunos, producto del saqueo realizado en la campaña. Al otro día, Carvalho, con hombres escogidos y armados, será enviado a atacar y destruir lo que quedaba, exceptuando los pueblos de la costa del Paraná, reclamados por el Paraguay, a los que no se debía infrigir el menor daño.
El comandante de Candelaria Ignacio Mbaybé, al no poder intentar reunirse con su gente, con Andresito en su cuartel del Miriñay por tener los caminos del sur ocupados por los invasores, resuelve correrse a los límites occidentales de Misiones con Corrientes, estableciendo su cuartel en Ibiritingay en espera de ayuda por parte de los correntinos. El teniente Carvalho, luego de una escaramuza en la Tranquera de Loreto, el 9 de febrero, donde sorprende a 20 hombres que trataban de reunirse con Mbaybé, al proseguir su marcha, tiene un encuentro con éste, quien con unos 100 hombres había salido a enfrentarlo. Tras media hora de lucha, el jefe guaraní se repliega a Ibiritingay donde sus fuerzas –estimadas por los portugueses en 270 hombres–, son derrotadas y obligadas a ponerse en fuga con pérdida de 72 efectivos, lo que nos habla de la magnitud del hecho.
Producida, el 10 de febrero, la derrota y dispersión de la gente de Mbaybé, algunos buscarán refugiarse en la zona de las antiguas estancias misioneras, situadas entre los esteros del Santa Lucía y la laguna del Iberá; mientras que él con otro grupo que lo acompañaba, apremiado por las circunstancias, buscará refugio en la zona de Itatí. La ayuda militar esperada de los correntinos no llegó a efectivizarse, ya que los comandantes fronterizos se encontraban en una especie de entendimiento con los portugueses, destinado a facilitar un golpe que sustrajera a la provincia de Corrientes de la Liga de los Pueblos Libres y de la influencia de Artigas. A mediados de 1818 veremos repetirse esta intentona.

 

 

webmaster@herenciamisionera

 

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios

Escribir un comentario »

Aun no hay comentarios, s el primero en escribir uno!