CULTURA  14 de abril de 2019

Restauran patrimonio jesuítico guaraní con impresoras 3D

Si bien la iniciativa es incipiente, arrancaron en febrero pasado, ya muestra avances y están en miras de completar la primera vasija de época jesuítico-guaraní restaurada por medio de esta tecnología.

 

Por primera vez en la historia del rescate patrimonial de la provincia, e incluso del país, un equipo de especialistas trabaja con impresoras 3D para restaurar objetos patrimoniales y arqueológicos de las reducciones jesuíticas. Los profesionales se dividen en dos: una base con asiento en el municipio de Corpus, donde la museóloga y restauradora Estela Garma tomó la posta, y otra en la ciudad de Oberá, donde estudiantes de la carrera de Diseño Industrial, entre los que están Martín Eiden y Anabella Romero, se sumaron al proyecto aportando sus conocimientos en materia de impresión tridimensional.

Si bien la iniciativa es incipiente, arrancaron en febrero pasado, ya muestra avances y están en miras de completar la primera vasija de época jesuítico-guaraní restaurada por medio de esta tecnología.

“Los chicos están haciendo un escaneo tradicional con toma de imágenes y a través de eso toman milimétricamente cada intersticio para poder imprimir. Pero como la pieza original no se puede llevar -se conserva en Corpus- se llevaron a Oberá una muestra. En el caso de que después tengamos que hacerlo pediremos autorización”, le dijo Garma a El Territorio. 

“Son opciones caras porque si no tenés la impresión 3D hay que conseguirlo por otro medio, pero lo importante es que es viable e idóneo; en Italia y España se hace. Y lo bueno es que está la capacidad, las ganas y los chicos se prendieron y están sacando horas de estudio para hacer esta investigación”, añadió la restauradora.

La pieza sobre la que trabajan por estas horas es una vasija que era de uso diario en las reducciones, de Corpus Christi, donde fue rescatada. “Le faltan bastantes partes pero se van a reponer sólo unos faltantes para darle estabilidad, porque cuando más original está la pieza más valor tiene”, indicó.

Tradicionalmente las restauraciones se concretan con pastas especiales que algunas veces terminan siendo invasivas para los objetos, falencia que no tienen los plásticos. “Para poder intervenir una pieza necesitamos cumplir con ciertas normas internacionales de bienes patrimoniales y estos materiales son estables, eso significa que no va a largar ningún ácido que va a perjudicar a la obra; son reversibles, como un rompecabezas, adhiero pequeñas partes con un adhesivo removible, reversible e identificable, así que cumplimos con los requisitos para la restauración de bienes”, especificó sobre el trabajo.

“Los chicos en Oberá, a través de los moldes, están trabajando con una pieza muestra, del original tienen fotos y pudieron hacerme el pedazo que falta. Pero ellos tienen que tomar todas las medidas, profundidad e incisiones, trasladarlo a la computadora y después a la impresora 3D”, aclaró Garma, quien buscará presentar estos trabajos en congresos para mostrar lo que se está haciendo en Misiones.

Un trabajo que recupera la historia

El joven Martín Eiden fue quien apenas enterado de lo que pretendía hacer Garma se sumó al proyecto. Eiden tiene un pequeño emprendimiento de impresiones que consiste en modelar objetos en 3D en un programa que se llama Solidworks. “Puedo hacer diseños especializados para lo que querés. Hay gente que me trae modelos hechos y yo le ofrezco el servicio de impresión para que puedan tener el objeto. Y le habían comentado eso a Estela Garma y ella preguntó si yo me animaría a tratar de reconstruir esta pieza en 3D, estas piezas faltantes”, recordó Eiden.
Fue así que desde el principio se sintió motivado e interesado por lo que estaba por encarar dado que sabía de lo valioso de ese patrimonio para la historia de la provincia y a su vez nunca había pensado que le podía dar ese uso a su impresora Prusa I3-MK3.

“Me pareció muy interesante, más cuando me dijo que la finalidad es restaurar el patrimonio de Misiones. Y la verdad es que yo, que ando en la máquina con muchas cosas, no pensé que podíamos llegar a hacer eso. Es algo que es posible pero nunca lo intenté y por eso quería probar a ver qué salía”, añadió.

De visita en Corpus se encontró con la pieza original y le tomó las medidas “generales y después las específicas. La pieza original tiene muchas rajaduras, es muy orgánica para el programa que ocupo y entonces es medio difícil llegar a la exactitud. Entonces se buscó llegar a lo más cercano y ella después lo trabaja y lo trata de unir”.

Hace poco entró en contacto con la otra pieza, que es una réplica. “Pensé que iba a ser más fácil trabajarla pero no, porque tenía muchas curvaturas entonces se me hacía más difícil todavía”, contó. Para esta nueva etapa del trabajo ocupó un sistema denominado fotogrametría. “Consiste en sacarle muchas fotos, de los mayores ángulos posibles a una pieza que esté quieta y después lo paso a un programa que tengo en la compu y esto lo que hace es estudiar dónde están posicionadas esas fotos con respecto al objeto, y genera el objeto en 3D. A eso después lo limpio, lo mando a impresión y ya está”, precisó.

Todo el trabajo de impresión se hace con un plástico biodegradable que se llama PLA, hecho a base de maíz, y en la mayoría de los casos tiene algún colorante para tener distintas variedades de colores. 

Mientras termina su tesis en la Facultad de Arte y Diseño de la Unam también cursa el segundo año de la tecnicatura en Medios Audiovisuales y Fotografía. A futuro “planeo unir esas dos cosas. Un plan es ayudar a pequeños emprendedores que quieran hacer sus productos, especialmente los diseñadores, porque vemos que hay muy poca salida laboral en nuestra zona y queremos poder impulsar esas ideas que muchas veces quedan acá en la facultad o que tiene algún chico y no puede impulsarla. La otra idea es seguir trabajando con la impresión 3D, conseguir otras máquinas más grandes”.

      El Territorio

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