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23 de marzo de 2015

¡ Corriendo a proteger !

Los ecosistemas naturales surgen a través de largos períodos de evolución y selección natural, involucrando millones de años y procesos, hasta llegar a un clímax y presentar sus “características definidas”. Las mismas estarán reflejadas en la diversidad de especies vegetales y animales que albergan, sus interrelaciones y el equilibrio que existe entre ellas.

*Por Laura Alejandra Reggi-

En los ecosistemas, sus diferentes componentes se relacionan e integran a través de funciones, siendo algunas de ellas de vital importancia para la vida del hombre y el mantenimiento de las condiciones de vida. 

Podemos mencionar como ejemplo, la producción del oxígeno del cual respiramos, la purificación del agua, la protección de inundaciones, incluso la cura de enfermedades que provienen de sustancias de origen vegetal o animal, hasta la producción del alimento que ingerimos diariamente.
La valoración de estas funciones, se inicia con el conocimiento. Conocer los ambientes, las formaciones y la biota que caracteriza en este caso a nuestra región, hace que tomemos conciencia de su importancia. 

Podríamos maravillarnos al observar las relaciones en una familia de carpinchos, al descubrir cómo funciona el instinto materno y la protección del grupo familiar hacia los más pequeños, podríamos ponerlo como ejemplo ante un grupo de chicos para fomentar la unión, el cuidado, o la importancia del trabajo en equipo. Y así con muchas situaciones, donde la naturaleza revela que tenemos que aprender de ella. Este proceso solo se inicia si tomamos contacto con ella, la naturaleza, si nos damos ese espacio y la oportunidad de contemplarla.

Conocer los ecosistemas a través de la educación ambiental, sería el medio para que las personas lo integren y tomen como suyo, es decir comiencen a cuidarlo. ¿De qué manera acercamos a las familias y les presentamos este ambiente? 

De qué manera brindamos la oportunidad de sentir cómo el viento, las hojas y el canto de los pájaros los rozan, bañándolos de libertad? ¿Cómo hacemos que se vislumbren ante la biodiversidad? Es justamente a través de actividades donde se produzca la unión humanos-ambiente. Donde podamos explicar y enseñar acerca de ese contacto, estimulando el entendimiento y la admiración.

Las propuestas deportivas al aire libre, podrían ser un medio para brindar educación ambiental, y cultivar valores al respecto. Un entorno sano, familiar, donde se aprecia el compañerismo, no solo purifica a los grandes, sino que cultiva a los pequeños que los acompañan. Acercar a los pequeños al deporte y la vida al aire libre, en ellos se estarían sembrando futuros valoradores o custodios del ambiente y la vida sana. Y es por eso que debemos integrar las intenciones, mediar, llegar a acuerdos y también darles la oportunidad de aprender en estos eventos.

Una alternativa quizás ofrecen estas vivencias deportivas (caminatas, maratones, travesías en kayak), con la condición de que “solo las huellas pueden quedar, y solo hasta la próxima lluvia”. Es decir invitar y formar a los participantes en una metodología para reservas o áreas protegidas, de manera que seamos más los que cuidamos y conozcamos los medios para hacerlo.

Sin dejar huellas: es una metodología que busca, en la utilización turística de un área natural, causar el mínimo impacto ambiental, así como la presentación y transferencia de una ética enfocada hacia la conservación del medio ambiente.

Recomendaciones
-Educar sobre regulaciones y consideraciones especiales del área a visitar.

-Dividir los grupos grandes.

-Empacar los alimentos en recipientes reusables, para minimizar desperdicios.

-Evitar generar ruidos molestos. Retirar toda la (su) basura fuera del área silvestre (eso no estaba, cuando usted llegó, por lo cual no forma parte de la naturaleza).

-Si aparecen animales silvestres, no molestar; lo más seguro es que se aleje inmediatamente. No alimentar a la fauna nativa.

-No usar fuego, las áreas silvestres protegidas son espacios libres de tabaco.

Recomendaciones para áreas vírgenes o poco frecuentadas

-Caminar sobre superficies resistentes: es decir por superficies inorgánicas como roca, arena, nieve o lechos de arroyos ya que estas siempre serán las más resistentes.

-Cuando se viaja en áreas con vegetación, la clave es dispersar el impacto; limitando el número de pisadas en un mismo lugar, minimizando así el daño y dando una mayor oportunidad para que las plantas se recuperen. 

-Considere que una planta se recupera mejor si se pisa 10 veces en un año, que 10 veces continuas. Para lograr esto, organizar al grupo para que camine en forma de abanico.

-Cada especie vegetal tiene su propia capacidad de aguantar el pisoteo (resistencia) o recuperar rápidamente el daño producido por el pisoteo (capacidad de recuperación). En algunas oportunidades será difícil saber con certeza cuáles plantas son más resistentes al pisoteo, pero la clave en cualquier caso es dispersar el impacto.

-Las pendientes muy pronunciadas se pueden considerar frágiles. Si necesariamente se tiene que viajar por esa área, buscar superficies resistentes (rocas, nieve, etc.), dispersar el impacto y no caminar directamente hacia arriba o abajo de la pendiente sino usar la técnica de zigzag.

-La nueva tendencia es incluir al hombre en las definiciones de áreas protegidas, en el nuevo paradigma aparece “el hombre naturaleza” y medio de gestión. La clave es utilizar alternativas para el acuerdo de las partes. 

Actividades deportivas, como un maratón en las condiciones que se describen, suma más que resta, concientiza más que destruye; en suma decir correr por un área protegida no es destruir, es comprender lo frágil que es; es conocer para valorar. El punto está en aprovechar la oportunidad para mostrar lo valioso que tenemos y enseñar cómo cuidarlo. 

¡Sumemos entre todos!

*Laura Alejandra Reggi, ingeniera agrónoma, MP 633. Formación en Manejo de Áreas Protegidas, Universidad Estatal de Colorado.


*Héctor M. Currie, ingeniero agrónomo, MP 112. MPN 11664-17-1; titular cátedra de Hidrología Agrícola, FCA, UNNE.

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